sábado, 11 de noviembre de 2006

Adán y Eva

Un problema que hay al leer la Biblia es tomársela literalmente al pie de la letra, valga la redundancia, y no comprender la intención de los autores y el mensaje que quieren enseñarnos. Porque desde que las ciencias han avanzado desde el siglo XIX parece que hay una oposición entre la razón y la fe, la explicación científica y religiosa del origen del mundo y de la humanidad.

Y mucha gente se pregunta, ¿a quién hay que hacer caso, a la ciencia o a la fe para comprender el origen del mundo y de la humanidad? Como si fueran dos explicaciones incompatibles y enfrentadas: la fe contra la razón.

Pero la tradición cristiana siempre ha mostrado que la fe y la razón se ayudan mutuamente, que ambas son las alas del pensamiento, pues la fe necesita a la razón para profundizar en la Revelación y la razón necesita a la fe para explicar lo que está fuera de su alcance limitado.

Por eso, las dos explicaciones, científica y religiosa son necesarias para un cristiano, pues cada una explica el origen del mundo y de la humanidad para responder a dos preguntas distintas: la científica responde a la pregunta ¿CÓMO se originó el mundo y la humanidad?, y la religiosa responde a las preguntas ¿POR QUÉ Y PARA QUÉ existe el mundo y existimos nosotros?

Como se puede ver fácilmente, son dos tipos de preguntas complementarias y necesarias ambas. La ciencia tiene su ámbito de conocimiento y responde al cómo de las cosas: en este caso de la creación nos explica el proceso por el que el mundo es como lo conocemos y nosotros hemos llegado hasta aquí. Pero no puede explicar el por qué ni el sentido de todo esto.

Eso es la tarea de la fe, de la religión. El autor que escribió los once primeros capítulos del libro del Génesis se preguntaba por qué ha surgido el mundo, por qué existimos las personas, por qué el hombre y la mujer se aman y forman un familia, por qué existe el mal y la violencia, por qué existen distintos idiomas que nos separan.

En definitiva, los once primeros libros del Génesis quieren explicar la causa, el motivo de todos estos problemas que se preguntan las personas. Y el medio con el que lo hace son relatos que nos quieren transmitir un mensaje, una conclusión, que es lo que nosotros debemos aprender.

Por tanto, lo importante de la cuestión no es si Adán y Eva existieron realmente, si comieron una manzana u otra cosa, si todos estos relatos son verdaderos o inventados, sino que hemos de comprender el mensaje:
  1. Dios ha creado el mundo y todo lo que hay en él para nosotros.
  2. Dios creó al hombre y a la mujer para tener una relación de amistad con nosotros.
  3. Dios creó al hombre y a la mujer para que se complementaran y formaran una familia.
  4. Dios ha puesto las normas morales al tiempo que da al hombre la libertad.
  5. El demonio tienta a las personas para que piensen que sin Dios pueden conseguir lo que quieran (Seréis como Dios), hacer su vida al margen de su Creador.
  6. Como consecuencia del mal uso de la libertad, viene el mal, expresado en 3,14-19: Dios no castiga, sino que anuncia las consecuencias negativas que se derivan de la desobediencia humana.
  7. Y en el capítulo 4 aparecen más consecuencias del mal: la violencia entre los hermanos (Caín mata a Abel).
Por eso no podemos leer la Biblia y fijarnos en detalles incoherentes como que si Adan y Eva tuvieron dos hijos, ¿cómo siguió luego la humanidad?

El libro del Génesis no está para eso, no está para investigar CÓMO siguió luego la humanidad, sino para explicar el POR QUÉ existe la violencia: porque las personas usamos mal la libertad, desobedecimos a Dios e introdujimos el mal en el mundo, rompiendo la armonía de la creación que Dios había hecho en siete días (7=la perfección).

Luego vienen más consecuencias negativas de la primera desobediencia en los capítulos 6-11 del Génesis:
  • El diluvio: Dios se arrepiente de haber creado a la humanidad al ver cuánto pecan. Pero cuando termina y desembarcan Noé, su familia y los animales, Dios hace una alianza eterna con la humanidad cuya señal es el arco iris (así explica el autor del Génesis el por qué de este fenómeno).
  • La torre de Babel: La unidad que quiso Dios en la creación, que ya se rompió con el pecado, ahora sufre otro golpe más cuando a causa de la soberbia humana, Dios hace que las personas no se entiendan por hablar idiomas distintos, con lo cual se acentúa la división y separación entre los hombres. Otra consecuencia más del pecado, que trae la división y el mal a la humanidad.
Todo esto espero que haya servido para entender mejor los once primeros capítulos del libro del Génesis, para captar su mensaje, la intención del autor, y para que, ante tanta confusión, sepamos explicarlo y dar razón de nuestra esperanza a todo aquel que nos la pida (cf. 1 Pedro 3,15).

No hay comentarios: