domingo, 17 de diciembre de 2006

Bendición de la Corona de Adviento en casa

Para empezar el Adviento y prepararnos a la Navidad en muchas iglesias se pone una corona de Adviento. También podemos colocarla en nuestra casa y bendecirla con nuestra familia.

Con la bendición subrayamos el significado religioso de este símbolo de la alegría de prepararnos para la Navidad.

La luz indica el camino, aleja el miedo y favorece la comunión. La luz es un símbolo de Jesucristo, luz del mundo. El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona muestra la ascensión gradual hacia la plenitud de la luz de Navidad. El color verde de la corona significa la vida y la esperanza.

La corona de Adviento es, pues, un símbolo de la esperanza de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte. Porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre por nosotros, y con su muerte nos ha dado la verdadera vida.

Este rito es para bendecir la corona en casa con la familia. Consta de Saludo, Monición introductoria, Lectura breve de la Palabra de Dios, Oración de bendición.

RITO DE LA BENDICIÓN EN LA FAMILIA

El ministro (por ejemplo, el padre o la madre), al comenzar la celebración, dice:

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Todos responden:

Que hizo el cielo y la tierra.

MONICIÓN INTRODUCTORIA

Al comenzar el nuevo año litúrgico vamos a bendecir esta corona con que inauguramos también el tiempo de Adviento. Sus luces nos recuerdan que Jesucristo es la luz del mundo. Su color verde significa la vida y la esperanza.

El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona debe significar nuestra gradual preparación para recibir la luz de la Navidad.

Uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un breve texto de la Sagrada Escritura:

Is 60,1:
¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!

Luego el ministro, con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Oremos.
La tierra, Señor, se alegra en estos días, y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor, que se avecina como luz esplendorosa, para iluminar a los que yacemos en las tinieblas de la ignorancia, del dolor y del pecado.

Lleno de esperanza en su venida, tu pueblo ha preparado esta corona con ramos del bosque y la ha adornado con luces.

Ahora, pues, que vamos a empezar el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo, te pedimos, Señor, que mientras se acrecienta cada día el esplendor de esta corona, con nuevas luces, a nosotros nos ilumines con el esplendor de aquel que, por ser la luz del mundo, iluminará todas nuestras oscuridades.

Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

Y se enciende el cirio que corresponda según la semana del Adviento.

No hay comentarios: