viernes, 22 de diciembre de 2006

Los tres amores

La palabra amor sin duda es una de las más manoseadas hoy en día, y por eso está desgastada por el uso y abuso.

En esta entrada quiero explicaros los tres amores que existen, aunque nosotros los llamemos a todos igual: amor.

El griego clásico tiene un nombre para cada uno de estos tres amores: el amor del matrimonio, el amor de la familia y de la amistad y el amor de Dios, el amor cristiano. Nuestra lengua, que es románica y viene por tanto del latín sólo tiene dos: amor y caridad, y ésta última hoy en día está muy desprestigiada, así que preferimos usar solidaridad, que es más laica aunque sea también impronunciable y tenga menos contenido que la cristiana caridad.

Estas son los tres verbos con que el griego clásico designa los tres amores: eros, filéo (filía) y agapáo (ágape).

- Eros: De ahí viene el término erotismo; es el amor de la sexualidad, del matrimonio.

- Filéo: Es el amor de la amistad, de la familia. De aquí viene por ejemplo el término filo-: filosofía, filantropía.

- Agapáo: Es el amor de Dios, que en latín se dice caridad. "Dios es ágape y el que no agapa no conoce a Dios" dice el apóstol San Juan (1 Juan 4,8), lo que suele traducirse por "Dios es amor, y el que no ama no conoce a Dios".

El mismo San Juan en su evangelio nos muestra la medida y la manera del ágape, del amor de Dios: Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en Él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo (3,16-17).

El famoso himno de San Pablo a la Caridad es el himno al Ágape (1 Corintios 12,31-13,13). Él mismo lo califica como el camino mejor (12,31b) de entre todos los dones del Señor, y enumera todas sus características; es un verdadero resumen de la importante del ágape, de la caridad, del amor de Dios en nuestra vida, ese es el mejor don que podemos recibir del Señor, y es un don para los demás.

El amor de Dios que se nos da en Jesucristo es el ágape, el amor cristiano que nosotros hemos de dar a los demás. Eso es lo que se traduce en latín por caridad, y de ahí que la institución de la Iglesia para ayudar a los más desfavorecidos sea Cáritas. Y también se llamó ágape a la Eucaristía en los primeros siglos de la Iglesia.

Y es precisamente en la Eucaristía, el Ágape de los primeros cristianos, la expresión máxima del Amor de Dios por la humanidad, pues es la renovación incruenta del sacrificio de Cristo en la cruz y que permanece en el Sagrario.

En el final del evangelio de San Juan (21,15-19), Jesús resucitado pregunta tres veces a San Pedro si lo ama, es la traducción al español, y después le confirma su misión de apacentar a las ovejas de Cristo y le anuncia la forma en que iba a morir. Jesús le pregunta dos veces en griego si le agapa, y San Pedro contesta con el verbo filéo. La tercera vez Jesús le pregunta también con filéo.

Estas tres respuestas afirmativas fueron la reparación pública de las tres negaciones del pescador que fueron una negación al ágape del Maestro, por cobardía o porque, al no haber recibido el Espíritu Santo, aún no había comprendido que el triunfo del Mesías venía de otra manera distinta; no tenía valor para seguir al Maestro en una muerte como la suya.

Después de la Resurrección, Jesús confirma la misión del pescador de Galilea con las tres preguntas sobre si lo agapa y lo filéa: si San Pedro corresponde al ágape de Jesús, y si es su amigo o alguien de su confianza. El pescador responde siempre con el verbo filéo, que indica amistad o familiaridad. En las tres ocasiones el Señor le encarga el pastoreo de sus rebaños y le anuncia la muerte con que iba a dar gloria a Dios (cf. Juan 21-18-19), porque corresponde al ágape de Dios en Jesucristo.

2 comentarios:

juvenal dijo...

Sobre este tema, me asombró encontrar algunos paralelismos en la encíclica del Papa, Deus caritas est, con el libro de C S Lewis, en su libro los cuatro amores, sobre todo cuando habla del amor de Dios y de la amistad. Un gran autor que vale la pena leer, se disfruta y se aprende.

El pescador dijo...

Sí, C. S. Lewis es un autor tan desconocido como interesante. El 26 de junio publiqué en la bitácora una entrada sobre su libro "El problema del dolor" y la película "Tierras de penumbra" que cuenta su vida (Pincha en el archivo y busca la entrada de ese día).