viernes, 23 de febrero de 2007

Jesucristo era gallego

Dicen que los gallegos contestan a una pregunta con otra pregunta, y en el evangelio de la Misa de hoy (Mt 9,14-15), Viernes después de Ceniza, los discípulos del Bautista preguntan a Jesús por el ayuno: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?

Y Jesús va y les contesta con otra pregunta: ¿Es que pueden guardar luto los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Con esta respuesta a la gallega Jesús retoma la simbología nupcial de los profetas: Él es el novio que está celebrando con los amigos (los apóstoles) su banquete de bodas con la Iglesia. Esto es motivo de alegría y el ayuno es una práctica penitencial, y además uno de los motivos del ayuno era pedir a Dios la venida del Mesías, pero precisamente los discípulos de Jesucristo ya estaban con el Mesías, ya se habían cumplido las promesas de Dios a su pueblo que en los profetas constantemente había ido comparándose con el novio que busca a su esposa, en Jesucristo Dios establece el matrimonio definitivo, la alianza definitiva con su pueblo, con el nuevo Israel que es la Iglesia.

La simbología conyugal representa una novedad del tema de la Alianza; ésta resulta más jurídica, es un pacto, un compromiso, y el matrimonio habla más de una relación personal de amor: Jeremías 31 muestra los dos aspectos; en el v. 3b dice que Dios amó a Israel con amor eterno, y en el v. 31 anuncia un nuevo pacto en el que pondrá su ley en el corazón, es una nueva alianza en la que los mandamientos están en el corazón, centro de la persona, y además será un pacto eterno (32,40).

En la segunda parte de la contestación alude a su propia muerte al decir que los amigos del novio ayunarán cuando se lo lleven.

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