domingo, 25 de febrero de 2007

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?

Traigo al empezar la Cuaresma este bellísimo soneto de Lope de Vega, el Fénix de los Ingenios españoles o Monstruo de la Naturaleza como lo llamó Cervantes. Fue un mujeriego, como su padre y cuentan que en su entierro había gran cantidad de mujeres (recuerdo que la profesora de Literatura nos dijo que nunca nos había pedido que estudiáramos la vida de ningún autor, pero sí nos pedía la de Lope porque dedicó muchos poemas a sus amantes), pero también fue un hombre muy religioso, como su padre lo fue también, y escribió bellos sonetos en los que expresaba su arrepentimiento y su deseo de corresponder al amor divino; terminó haciéndose sacerdote pero también tuvo una amante, Marta de Nevares, que era tan bella cuanto ser podía, en palabras del propio Lope.

Pero fue siempre un hombre creyente que se daba cuenta de su pecado y quería convertirse, como expresa este soneto.

A nosotros puede servirnos en esta Cuaresma para recordar que el Señor siempre viene a buscarnos y a llamar a nuestra puerta para que le dejemos pasar a nuestra vida y compartamos con Él la comida: Mira, yo estoy llamando a la puerta: si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos (Apocalipsis 3,20), para que descubramos el amor, el eros y el ágape de Dios por nosotros y le abramos de par en par nuestras puertas como nos animó Juan Pablo II al inicio de su pontificado.

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del inviernos oscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:
"Alma, asómate a la ventana,
verás con cuanto amor llamar porfía"!

¡Y cuántas, hermosura soberana,
"Mañana le abriremos", respondía,
para lo mismo responder mañana!

4 comentarios:

alfonso dijo...

El soneto es precioso, la poesía que más me gusta junto con la de Quevedo, polvo será más polvo enamorado.
Como curiosidad, el soneto de Lope dio lugar a una controversia literiaria en la Cortes, cuando Hernández Mancha presentó una moción de censura a Felipe González, solicitó el apoyo del CDS de Adolfo Suárez, y este subió al estrado y le recitó el soneto, que atribuyó erróneamente a Santa Teresa.

Cris dijo...

Me recuerda este soneto a ese carisma que tú y yo hemos compartido durante algún tiempo: el reparador Eucarístico.
Las noches frías, el tiempo en solitario, las veces que volvemos la espalda o cerramos la puerta y así miles de ejemplos. Y, ante eso, como bien dijo Lope, sólo nos cabe preguntarnos "¿qué tienes Tú que mi amistad procuras?

El pescador dijo...

Alfonso, Lope y Quevedo sin duda son dos de los mayores versificadores del castellano. No sabía que la poesía sirvió para animar la política; lo que me da risa y tristeza es que un político no sepa el autor de un soneto tan conocido, es de una ignorancia supina, quizá a Suárez le tiró su tierra.

Cris, no había pensado este soneto en clave eucarística, pero realmente sí que en la Eucaristía se ejemplifica perfectamente lo que dice el soneto. El Papa está insistiendo mucho en esta Cuaresma en el costado abierto de Cristo, en la cruz que nos revela su amor, y del costado surge también la Eucaristía precisamente.

Anónimo dijo...

José A. -JAMAR-
Eterno dilema del hombre que se sabe pecador.
¿Cuándo abrir las puertas del corazón a Jesús?
¿Cuántas veces hemos sentido este soneto repiquetear en nuestra mente?
¿Qué hacer para abrirse a Dios?