sábado, 17 de marzo de 2007

Alexámeno adora a su dios

Esta imagen es un grafito burlesco de finales del siglo II d.C. encontrado en una escuela de pajes para la residencia imperial en la colina del Palatino. Representa a un cristiano llamado Alexámeno adorando a un crucificado con cabeza de burro: Los paganos se escandalizaban de que los cristianos adoraran a a un crucificado, pues la cruz era la muerte más vil, reservada sólo para esclavos y para los mayores criminales; era vista pues como una religión de tontos y estúpidos.

Debajo de la imagen está escrito "Alexámeno adora a su Dios" y cerca alguien escribió -quizá el mismo Alexámeno del que se querían burlar- "Alexámeno fiel".

Alexámeno debió de ser un alumno cristiano de esta escuela y sufría las burlas de sus compañeros paganos.

Los cristianos eran vistos como gente extraña, que odiaban al género humano en palabras de Tácito, ya que tenían costumbres distintas: no abandonaban a los niños que no querían, adoraban a un crucificado, comían la carne de ese crucificado..., en definitiva gente supersticiosa y extraña, diferente a toda la sociedad.

Pongo a continuación las acusaciones que se hacían a los cristianos en la época del grafito (siglo II): El orador y retórico Marco Cornelio Fronto (100-170 d.C.) fue el profesor del emperador Marco Aurelio y después su corresponsal; criticó a los cristianos en un discurso que no se ha conservado, pero han quedado fragmentos en el Octavio de Minucio Félix, un diálogo entre el pagano Cecilio y el cristiano Octavio escrito en el año 197 y que buscaba refutar acusaciones como las que recoge Eusebio de Cesarea de banquetes de Tiestes [comerse a los propios hijos] e incesto, y cosas de las que no deberíamos hablar ni pensar, o incluso creer que tales cosas pudieran suceder entre seres humanos (Historia eclesiástica V.1.14); decía Fronto que los cristianos son iniciados con la carne y la sangre de un niño, y en la oscuridad y sin ningún pudor todos ellos se mezclan con todos [una orgía a oscuras] (IX). Además existía la acusación de que en nuestras reuniones se da el incesto (XXXI). San Justino, que fue martirizado en esta época (165), también menciona esos hechos fabulosos y vergonzosos –el apagar la lámpara y tener relaciones sexuales promiscuas y el comer carne humana- (Primera Apología, I.26), calumnias que provocaban miedo y hostilidad, además de castigos brutales.

Fronto también afirmaba que la religión de los cristianos es estúpida, puesto que adoran a un crucificado e incluso el mismo instrumento de su castigo [la cruz]. Se dice que adoran la cabeza de un burro e incluso la naturaleza del padre de ellos (Octavio, IX).

El grafito representa en una caricatura burlesca las calumnias y acusaciones infundadas de que eran objeto los primeros cristianos: como decía San Justino por culpa de esas calumnias la gente tenía miedo y los perseguía, además de burlarse de ellos en dibujos. Con la aberración de las fotos de Extremadura se han repetido unos cuantos siglos después los episodios del siglo II: las calumnias y el desconocimiento (pero ahora injustificables) han llevado a la ofensa más vil y aberrante que pudiéramos imaginar, peor que la de dibujar a Cristo con cabeza de burro.

Para comprender mejor el impacto de la fe cristiana y la novedad que supuso en el Imperio romano podéis leer "El testamento del pescador", de César Vidal (Martínez Roca).

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