domingo, 25 de marzo de 2007

Cuando en mis manos, Rey eterno

Hoy es el 7º Aniversario de la ordenación sacerdotal de mi compañero Antonio Robles Gómez y un servidor. Fue el día de la Anunciación del Gran Jubileo del año 2000, cuando celebrábamos precisamente los 2000 años de la Encarnación del Hijo de Dios.

La ceremonia empezó justo a las 12 del mediodía, la hora en que se reza el Ángelus, la hora en que el arcángel San Gabriel visitó a la Virgen María y el Hijo eterno de Dios se hizo hombre en las entrañas purísimas de María.

Os pido una oración por nosotros y por nuestro ministerio y os dejo estos dos bellos poemas de dos grandes poetas: el primero es de Lope de Vega (que también fue sacerdote) y el otro de Gerardo Diego, que se lo escribió a Federico Sopeña en la fiesta de San Isidro de 1949 y que se titula A un misacantano.

Lope de Vega: Temor en el favor

Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro
y la cándida víctima levanto,
de mi atrevida indignidad me espanto
y la piedad de vuestro pecho admiro.

Tal vez el alma con temor retiro,
tal vez la doy al amoroso llanto,
que arrepentido de ofenderos tanto
con ansias temo y con dolor suspiro.

Volved los ojos a mirarme humanos,
que por las sendas de mi error siniestras
me despeñaron pensamientos vanos;
no sean tantas las miserias nuestras
que a quien os tuvo en sus indignas manos
Vos le dejéis de las divinas vuestras.

Gerardo Diego: A un misacantano

Cuando en mis manos, Rey eterno, os tengo,
os tengo y os obtengo con mi boca,
con mi boca y mi lengua que se apoca
de su ungido y novísimo abolengo;
cuando, trémulo, os alzo y os sostengo
-astro de paz manando agua de roca
sobre el ara del cielo-, ya no toca
mi barro, el barro adán de donde vengo.

Y por mis manos que atan y desatan,
por mis brazos, mi pecho, se dilatan,
revierten ondas y ondas remansando
cuando -Amor- os concreto y os obligo,
elevado en la música del trigo,
redonda alondra sin cesar cantando.

2 comentarios:

Cris dijo...

Feliz aniversario... :)Que sigas tan entregado. Un besote

El pescador dijo...

Muchas gracias, Cris. Con tu oración seguro que sigo así.