domingo, 25 de marzo de 2007

La Encarnación y los Derechos humanos


Una cosa tan asumida hoy en día como son los Derechos humanos tienen una base cristiana indudable, y arranca del mismo centro que la fe cristiana: la Encarnación del Hijo eterno de Dios que comparte nuestra condición humana para que nosotros seamos Dios y así nos hace absolutos como Él mismo, es la mayor donación que podemos pensar puesto que es la Donación de Sí mismo, como sólo Dios puede hacerlo.

Por eso, gracias a que Jesucristo fue Dios y hombre a la vez nosotros tenemos derechos absolutos puesto que desde entonces empezamos a ser seres infinitos y germinó la semilla de eternidad que Dios había puesto en las primeras personas creadas al hacerlas imagen suya y darles su aliento.

Concluyo la entrada con esta reflexión tomada de aquí:
En efecto, los derechos humanos son una consecuencia de la teología y antropología cristinas. Si Dios no se hizo hombre, no hay derechos absolutos ¿Cómo podría un ser finito tener derechos absolutos? Sin esa encarnación la distancia ente Dios y el hombre sigue siendo infinita, solo queda la sumisión –es decir, el Islam- y el hombre queda reducido a la animalidad, más lo que Dios quiera concederle. La Encarnación eleva al hombre realmente por encima del resto de la naturaleza, además elimina el determinismo, haciendo del hombre libre y creador.

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