viernes, 23 de marzo de 2007

No sabe qué es amor quien no te ama

Un bellísimo soneto de Lope de Vega, para que en esta cuaresma apreciemos la belleza divina y no nos distraigan las fugaces bellezas de este mundo, que siempre han de remitirnos a la eternidad.

El mismo Lope tuvo esta experiencia de dejarse cegar por la belleza terrena, pues fue un mujeriego pero también un hombre muy religioso.

Este soneto me recuerda la historia de San Francisco de Borja que, como caballerizo de la Emperatriz, acompañó hasta Granada el cadáver de Isabel de Avís, esposa del emperador Carlos V y famosa en su época por su extraordinaria belleza. Al llegar a su destino, abrió el ataúd para reconocer el cuerpo y al ver la putrefacción dijo asombrado: No puedo jurar que ésta sea la Emperatriz, pero sí juro que fue su cadáver el que aquí se puso y tomó su famosa resolución ¡No servir nunca más a un señor que pudiese morir! .

Rimas sacras - Soneto XLVI


No sabe qué es amor quien no te ama,
celestial hermosura, esposo bello;
tu cabeza es de oro, y tu cabello
como el cogollo que la palma enrama.

Tu boca como lirio que derrama
licor al alba; de marfil tu cuello;
tu mano el torno y en su palma el sello
que el alma por disfraz jacintos llama.

¡Ay, Dios!, ¿en qué pensé cuando, dejando
tanta belleza y las mortales viendo,
perdí lo que pudiera estar gozando?

Mas si del tiempo que perdí me ofendo,
tal prisa me daré, que una hora amando
venza los años que pasé fingiendo.

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