viernes, 2 de marzo de 2007

Una nueva tumba de Jesús

Esta semana ha salido a la luz una noticia sobre una nueva tumba de Jesús; esta vez el descubridor es el famoso cineasta James Cameron, lo que no quiere decir que sea verdad, ante todo por una razón muy sencilla: porque el sepulcro de Jesucristo que se conserva en Jerusalén está bajo la basílica que mandó construir Santa Elena, madre del emperador Constantino el Grande en el siglo IV para proteger este santo lugar, igual que construyó otras muchas iglesias para conservar los santos lugares, donde la tradición de los cristianos situaban los hechos narrados en el evangelio: otro buen ejemplo es la casa de Simón Pedro y Andrés en Cafarnaúm, a la orilla del mar de Galilea.

De vez en cuando aparecen nuevas "tumbas de Jesús", una manera de intentar negar el hecho histórico de la resurrección; en esta ocasión los mismos arqueólogos israelíes han señalado la inconsistencia de las pruebas arqueológicas y en otras ocasiones se demostró que lo "hallado" era directamente una falsificación.

En este breve artículo Bruno Forte desarrolla también los datos teológicos y religiosos que apoyan la resurrección de Cristo y muestra la relación de esta noticia sensacionalista con el éxito de "El código da Vinci" para así tener más éxito y difusión.

Es una pena que hoy se dé más crédito a cualquier novato en arqueología que al testimonio histórico de la tradición cristiana que ha señalado desde siempre el lugar de los hechos evangélicos con iglesias antiquísimas, pues en Tierra Santa siempre hubo cristianos que ahora por desgracia están despareciendo.

LA TUMBA DE JESÚS, UNA FALSA EXCLUSIVA SEGÚN EL ARZOBISPO BRUNO FORTE. Aclaración del miembro de la Comisión Teológica Internacional

ROMA, jueves, 1 marzo 2007 (ZENIT.org).- El anuncio del descubrimiento de la supuesta tumba de Jesús no sólo es contradicho por la arqueología, sino también por la historia, considera uno de los teólogos católicos de mayor prestigio actualmente en vida.

Monseñor Bruno Forte, arzobispo de Chieti-Vasto, miembro de la Comisión Teológica Internacional, ha analizado con Zenit las supuestas revelaciones que promete el documental «La tumba perdida de Jesús», realizado por los galardonados cineastas James Cameron y Simcha Jacobovici.

Para el presidente de la Comisión de la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Italiana, «el dato de hecho es que se habla de tumbas antiguas, algunas del siglo I, descubiertas en el barrio de Talpiot, a inicios de los años ochenta, en las que están grabados algunos nombres como los de Jesús, María, José, Mateo… Este es el dato de hecho».

«Pero tumbas como ésas hay muchas en el territorio de Tierra Santa. Por tanto, no hay nada nuevo en esta revelación», constata el prelado, miembro de varios dicasterios de la Santa Sede.

«¿Por qué, entonces, tanto ruido?», se pregunta y responde: «Porque Hollywood ha querido lanzar una exclusiva. Dado el éxito de operaciones como “El Código da Vinci”, se ha tratado de provocar otro éxito análogo, jugando con la auténtica cuestión en juego, es decir, si Jesús verdaderamente ha resucitado».

«De hecho, la tesis lanzada es que si allí está sepultado Jesús con su familia, entonces la resurrección no sería más que una invención de sus discípulos», reconoce.

«Ahora bien, dejando a un lado la inconsistencia de la prueba arqueológica, que ha sido totalmente contestada por arqueólogos israelíes, el dato de hecho de la resurrección de Jesús es documentado rigurosamente en el Nuevo Testamento por las cinco narraciones de las apariciones: cuatro de los Evangelios y la de san Pablo».

«Sabemos que estas narraciones han sido interpretadas también en un sentido reductivo por la crítica liberal del siglo XIX. Incluso Renan llegó a decir que la resurrección se explicaba como la pasión de una alucinada, de una exaltada, que había resucitado a un Dios en el mundo, potencia divina del amor».

«Ahora bien, todos los estudios críticos en estos dos siglos han demostrado que en la verdad profunda de las narraciones de las apariciones se da una historicidad incontestable», añade.

Según Forte, «hay un vacío entre el Viernes Santo, cuando los discípulos abandonaron a Jesús, y el Domingo de Pascua, cuando se convirtieron en testigos de Él, resucitado, con un empuje y una valentía tales que llevaron ese anuncio a todos los confines de la tierra, hasta dar la vida por él».

«¿Que sucedió?» se pregunta el arzobispo. «El historiador profano no se lo explica. Los Evangelios nos lo dan a entender. Se dio un encuentro que cambió su vida».

«Y este encuentro, narrado en los pasajes de las apariciones, se caracteriza por un dato fundamental: la iniciativa no es de los discípulos, sino de él, el que esta vivo, como dice el libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 3).

«Esto significa que no es algo que sucede en los discípulos sino algo que les sucede. A partir de este hecho, a lo largo de la historia, Cristo ha sido anunciado con un empuje que ha involucrado a genios del pensamiento, no visionarios, desde Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, hasta Teresa de Calcuta, por poner tres ejemplos».

El prelado, por último, se pregunta: «¿Por qué tienen tanto interés los medios de comunicación por poner en su punto de mira a Jesús?»

«Evidentemente porque Jesús, en lo profundo de la cultura de Occidente y no sólo de occidente, constituye un punto de referencia tan decisivo e importante que todo lo que le afecta nos afecta».
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