jueves, 12 de abril de 2007

Benedicto XVI ante los debates sobre la evolución

Los pasados 1 y 2 de septiembre, el papa reunió a un grupo de antiguos estudiantes y colegas para un seminario «Creación y evolución» cuyas actas acaban de ser publicadas.

Se sabía que la nueva función papal de Joseph Ratzinger no había desvelado completamente su vocación de docente de teología (leer más abajo). La iniciativa que ha tomado Benedicto XVI, después de su elección, de organizar al final de cada verano un taller de reflexión con un círculo de antiguos estudiantes y colegas en Castel Gandolfo es una prueba de ello. Las actas de la edición de 2006 de ese seminario acaban de ser publicadas en Alemania (Schöpfung und Evolution. Eine Tagung mit Papst Benedikt XVI in Castel Gandolfo. Préface du cardinal Christoph Schönborn. Sankt Ulrich Verlag, 2007, 161 p.)

Después de la intervención notoria del cardenal Christoph Schönborn en el New York Times el 2 de julio de 2005 que parecía cuestionar la pertinencia de la teoría de la evolución, el segundo encuentro de este grupo se proponía colocar directrices suplementarias en la evaluación teológica de esta teoría científica. Lo que está en juego es importante, recuerda el arzobispo de Viena en el prefacio a esta edición, citando textos antiguos del mismo Joseph Ratzinger sobre el tema. Si no se trata de volver a cuestionar la pertinencia científica de la teoría de la evolución misma, parece sin embargo necesario comprender mejor a qué puede llevar cuando entra en el campo filosófico.

Sin embargo el cardenal Schönborn ha hecho la elección de orientar los debates el pasado verano en Castel Gandolfo alrededor de la temática muy actual -y discutida- del «Diseño inteligente». Esta teoría, salida de ciertos medios científicos americanos, da a entender que la teoría de la evolución contendría en germen las huellas de una evolución dirigida. Contradice así el papel del azar como motor preliminar a los fenómenos de selección natural, descritos por la teoría darwiniana.

Guardarse de una visión simplista de la teoría de la evolución

Llamado a intervenir en esta sesión de verano, el presidente de la Academia austriaca de las ciencias Peter Schuster, por otro lado biólogo molecular y agnóstico, propone una síntesis de los conocimientos actuales y afirma que a partir de ahora los científicos pueden observar a escala molecular los mecanismos selectivos de la evolución darwiniana. Después de las intervenciones de Robert Spaemann, filósofo muniqués, y del jesuita Paul Erbrich, el cardenal Schönborn evoca el peligro del materialismo que arrastra el darwinismo social. Su intervención se hace más problemática cuando retoma ciertas críticas científicas de la teoría de Darwin, salidas de tesis próximas al «Intelligent design» [Diseño inteligente, en inglés en el original].

La segunda parte de la obra vuelve a trazar los intercambios entre los participantes en el seminario. Benedicto XVI toma parte activa en ello, buscando volver a dar un lugar coherente a una teología de la creación que saber dialogar con la ciencia. El Papa subraya también la violencia presente en el mundo de la naturaleza, que invita a los cristianos a guardarse de una visión simplista de la teoría de la evolución. Benedicto XVI, siguiendo la metáfora darwininana, recuerda que la muerte y la resurrección de Cristo constituyen, a los ojos de los cristianos, el último «salto evolutivo».

Dominique LANG
(Original en francés; traducción mía)

No hay comentarios: