sábado, 7 de abril de 2007

El descenso de Cristo a los infiernos

En el credo decimos que después de su muerte, Jesús descendió a los infiernos. Es lo que hizo en los días que estuvo en el sepulcro.

Y pensamos ¿cómo puede ir Cristo al infierno, con los condenados? Pero los infiernos a los que fue Jesucristo es el reino de la muerte, el sheol, tal como lo entiende el Antiguo Testamento (A.T.).

Éste no conoce "trato" alguno entre el Dios vivo y el reino de los muertos; todos tienen como destino común el sheol.

Veamos lo terrible que es para el A.T. el destino de los muertos: El Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio), Josué, Jueces y Reyes no saben de distinción alguna referente al destino en el más allá; a lo sumo una responsabilidad personal ante Yahvé. Al estado de muerte pertenecen las tinieblas (Job 10,21s.; 17,13; 38,17; Salmo 88,7.13; 143,3; incluso eternas Salmo 49,20), el polvo (Job 17,16; 20,11; Salmo 30,10; 146,4; Isaías 26,19; Daniel 12,2) y el silencio (Salmo 94,17; 115,17). De él no se retorna (Job 7,9; 10,21; 14,12), no hay en él actividad alguna (Eclesiastés 9,10), ningún placer (Eclesiástico 14,11-17), ningún conocimiento de lo que sucede en la tierra (Job 14,21s.; 21,21; Eclesiastés 9,5). Allí ya no se alaba a Dios (Salmo 6,6; 30,10; 115,17; Eclesiástico 17,27; Isaías 38,18). Despojados de toda fuerza y vitalidad (Isaías 14,10) los muertos se llaman los sin fuerzas, son como seres inexistentes (Sal 39,14; Eclesiástico 17,28), habitan en la tierra del olvido (Sal 88,13).

Allí es a donde descendió Cristo tras su muerte, estuvo con los muertos que esperaban su redención. El arte nos lo representa abriendo las puertas del sheol, la morada de los muertos para sacar a Adán y Eva y al resto de los justos del Antiguo Testamento que aguardaban allí la salvación de Jesucristo para llegar a la presencia de Dios; como nos dice el A.T. el sheol o infiernos es la morada de los muertos, donde no se alaba a Dios, donde se le pierde de vista.

San Pablo enseña (Romanos 5,12) que la muerte universal fue consecuencia del pecado original, se trata de la muerte teológica, o sea la privación de la presencia y la visión de Dios; así los justos del A.T. estuvieron esperando hasta que Cristo, solidario con el pecado de la humanidad, va hasta el sheol para salvarlos, o sea para llevar hasta la presencia de Dios a quienes estaban presos allí, de ahí que el arte lo represente echando abajo las puertas de los infiernos y aplastando al demonio.

Además, hemos visto que los infiernos eran el lugar del silencio, que Jesucristo experimenta también este día del Sábado Santo. La Trinidad es Ágape (1 Juan 4,8), es amor, es relación y comunión, y todo lo contrario es lo que experimenta Jesús en el sheol, la ausencia de Dios y la soledad porque quiere compartir el destino de todos los muertos, la tierra y el sheol.

A continuación pongo los enlaces a otras pinturas sobre el tema:

- Andrea da Firenze (1368-68)

- Bartolomé Bermejo (1480): Cristo resucitado muestra a los justos del A.T. la cruz que los ha redimido y éstos la adoran.

- Alonso Cano (1640)

- Duccio di Buoninsegna (1308-11)

- Alberto Durero: 1510; 1511; 1512.

- Cristofano Gherardi (1555)

- Giotto (1320-25)

- Maestro de la Observancia (ca. 1445)

- Friedrich Pacher (1460s), que ilustra la entrada.