jueves, 26 de abril de 2007

¿Por qué tanta violencia en el Antiguo Testamento?


Michel Souchon, jesuita, de la redacción de Croire Aujourd'hui responde a estos interrogantes

"¿Qué puede aportar el Antiguo Testamento? Cuando abro mi Biblia caigo la mayor parte del tiempo en el Antiguo Testamento (que representa el 80% de la Biblia), y encuentro casi siempre atrocidades: masacres, matanzas, genocidios, etc" se interrogan los internautas en nuestro foro

En vez de abrir la Biblia al azar, tratad de marcar con una señal las páginas que han suscitado un eco en vuestro corazón (esto ha debido pasaros, un día al menos). Bernanos decía, en el Diario de un cura rural, que tenemos todos nuestro lugar en una escena evangélica: en la fila de pecadores que van a pedir el bautismo de Juan; sobre los bancos de la sinagoga de Nazaret; en el Monte de los olivos... Y cada uno, escuchando una palabra precisa, ha sentido que le estaba dirigida y se ha dicho: "¡Esta palabra es viva!" Volved a esos textos fundadores: es una buena manera de vivir la Palabra de Dios.

Dicho esto, comprendo vuestro asombro ante tantos pasajes violentos del Antiguo Testamento. Conviene recordar que el relato global de la Biblia es el de un largo aprendizaje para salir de la violencia, desde la muerte del justo Abel hasta la cruz donde el "justo de los justos" fue colgado, víctima de la violencia de los hombres. Precisamente porque hacemos ese recorrido nos escandalizamos por los relatos que son etapas (nunca completamente superados) de la liberación de nuestros miedos y de nuestras violencias.

¿Por qué mirar entonces esta historia antigua (el Antiguo Testamento) y cargar la memoria cristiana? La herejía de Marción en el siglo II quería deshacerse del Antiguo Testamento, pensando como vosotros que no podía aportarnos nada más... La tradición cristiana ha rechazado esta mutilación. ¿Cómo comprender la Pascua de Cristo sin la memoria de la salida de Egipto? Recordad el diálogo de Cristo y los discípulos sobre el camino de Emaús: «Comenzando por Moisés y recorriendo todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que concernía a Él» (Lucas 24,27).

Michel Souchon, jesuita
(original en francés; traducción mía)


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