viernes, 29 de junio de 2007

jueves, 21 de junio de 2007

Eutanasia

Anoche, mi esposa y yo estabamos sentados en la sala hablando de las muchas cosas de la vida. Estabamos hablando de la idea de vivir o morir. Le dije: 'Nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de maquinas y liquidos de una botella, si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo, prefiero morir'.

Entonces ella se levanto con cara de admiración... y la muy idiota desenchufo el televisor, el ordenador, el movil, la playstation y me quito la cerveza.

¡¡¡Que mamona ... casi me muero!!!

sábado, 16 de junio de 2007

El sudario de Cristo


Corría el Año: El sudario de Cristo por libertaddigitaltv


He estado viendo un capítulo del programa de César Vidal "Corría el año" en Libertad Digital TV; trataba del Sudario de Oviedo y se titulaba: "Corría el año: El sudario de Cristo", y me ha parecido interesante porque además el tema de la Sábana Santa y el Sudario de Oviedo (que cubrió el cadáver de Cristo) es de por sí interesante también para conocer cómo fue la muerte de Cristo.
Para conocer más sobre la Sábana Santa de Turín visita este especial de Aciprensa.
Más información en los sitios oficiales siguientes: - Sábana Santa de Turín - Centro Español de Sindonología: Sudario de Oviedo y Sábana Santa de Turín.

viernes, 15 de junio de 2007

La supuesta tumba perdida de Jesús

El pasado martes 12 de junio, Antena 3 emitió el documental “La tumba perdida de Jesús”, producido y dirigido por James Cameron, famoso cineasta que ha trabajado en películas como Terminator (1984), Rambo (1985), Aliens (1986), Terminator 2 (1991), Titanic (con la que ganó el Óscar y el Globo de Oro al mejor director en 1997).

En el documental emitido el martes se trata de demostrar que los 10 osarios de una tumba descubierta en un suburbio de Jerusalén pertenecen a Jesús de Narazaret y a parte de su familia, concluyendo así que Jesús no resucitó, como afirman las Escrituras y reza el Credo cristiano, y además que Jesús fue padre de Judas.

Este documental afirma que de los 10 osarios encontrados en una cueva en 1980, 6 llevan inscripciones identificándolos como los de Jesús, su madre María, una segunda María (posiblemente María Magdalena) y unos parientes llamados Mateo, Josa y Judá, este último sería “el hijo de Jesús”.

Amos Kloner, profesor de la Universidad Bar-Ilan y arqueólogo oficial del distrito de Jerusalén, que supervisó las excavaciones de la misma tumba en 1980 y es autor de numerosas obras sobre los descubrimientos, quitó cualquier legitimidad a la investigación narrada en La tumba perdida de Jesús al señalar que ésta “es una farsa publicitaria, un excelente material para una película de televisión, pero sin sentido, algo imposible”.

Amos, quien descubrió la tumba en 1980 y la reveló al mundo, criticó al Discovery Chanel por utilizar una “ estrategia de mercadeo”. “Afirmar que la tumba de Jesús ha sido encontrada no se basa en ninguna prueba y es sólo una maniobra para vender”, agregó Kloner.

Según el arqueólogo israelí, los nombres inscritos en las tumbas eran muy comunes en la era del Segundo templo, y la inscripción “Jesús hijo de José” ha sido encontrada en muchas otras tumbas en Jerusalén. “La verdadera tumba de la familia de Jesús sería un descubrimiento que sacudiría al mundo, y eso es lo que los cineastas están tratando de hacer”, agregó el arqueólogo. “Es muy poco probable que Jesús y sus parientes tuvieran una tumba familiar”, explicó Kloner. “Ellos eran una familia de Galilea sin vínculos en Jerusalén. La tumba de Talpiot perteneció en cambio a una familia de clase media del primer siglo de nuestra era”.

Finalmente, Kloner criticó duramente a la Autoridad Israelí de Antigüedades –conocida por sus siglas en inglés IAA– por prestar dos de los osarios para su exhibición en Nueva York durante la conferencia. El hecho de que James Cameron no cite eruditos que no estan de acuerdo con su teoría, levanta serias sospechas sobre este supuesto descubrimiento. La mayor parte de los arqueólogos ponen en cuestión que ésta sea la tumba de Jesus y su familia.

Los historiadores judios y romanos del primer y segundo siglo despues de Cristo, tales como Flavio Josefo, Plinio el Joven, Tácito y Suetonio, que mencionan en sus escritos a Jesus, y tantos otros historiadores contemporaneos a ellos, no mencionan nada sobre la tumba de Jesus. ¡Qué buena oportunidad para los escribas y fariseos, enemigos de los cristianos, para desenmascarar la fe cristiana entonces!

El hecho de que algunos discipulos de Jesus fueron martirizados por predicar su resurreccion de entre los muertos, es un testimonio poderoso contra este fraude, que llaman documental en el Discovery Chanel.

Por ultimo, Jodi Magness, arqueologo de la Universidad de Carolina del Norte, afirma que los nombres escritos en los osarios de Talpiot indican que la tumba pertenecia a una familia de Judea, area circundante a Jerusalén, donde las personas eran conocidas por su primer nombre y el nombre de su padre (ejemplo: Jesús hijo de Jose). Como galileos, Jesus y los miembros de su familia hubieran usado su primer nombre y el de su pueblo de origen (ejemplo: Jesus de Nazaret, tal y como se le conocia, segun los evangelios).

Para terminar: el documental de la supuesta tumba de la familia de Jesus no es otra cosa que ficcion. No se basa en hechos, sino, en suposiciones.

lunes, 11 de junio de 2007

De religión y moral

Entrada de hoy de la bitácora del historiador Pío Moa en Libertad Digital:

Algunos ateos ciencistas afirman que los mejores índices de moralidad corresponden a las sociedades más ateas y los de mayor inmoralidad a las más religiosas. Buena simpleza. También podrían pretender que corresponden a las sociedades de piel más blanca y de piel más oscura, respectivamente, ¿por qué no se atreven a decir esta otra simpleza? Un nazi ciencista lo haría notar enseguida. En fin...

A partir de la I Guerra Mundial ocurrió en Europa occidental un fuerte proceso de descristianización, impulsado desde diversos frentes: marxismo, psicoanálisis, socialdemocracia, nazismo, y algunos –no todos, desde luego– sectores liberales. Es difícil decir en qué grado influyó ello en la crisis de los sistemas liberales y en los sucesos que culminaron en la II Guerra Mundial. Pero probablemente influyó algo.

Después de dicha guerra hubo un cierto retorno a los principios religiosos y a la moral tradicional, hasta que, en los años 60, tomó cuerpo una nueva oleada en sentido contrario, oleada en plena expansión todavía hoy. Una excepción fue el franquismo, el cual estuvo profundamente influido por el catolicismo tradicional hasta su mismo fin, a pesar de las corrientes “modernizadoras” en auge. Y debe reconocerse que, en bastantes aspectos morales o relacionados con la moral, sus logros fueron notables. El nivel de delincuencia era proporcionalmente el más bajo, o uno de los más bajos, de Europa, y también el de gente encarcelada o el de suicidios. Había un problema de alcoholismo, pero poco acentuado, y escaso entre los jóvenes. El consumo de droga, extendido espectacularmente por Europa y Usa desde los años 60, apenas cuajó aquí entonces. Las cifras de violaciones, de asesinatos domésticos, de embarazos de adolescentes, eran ciertamente reducidas en proporción con el resto de Europa y con lo que ha llegado a pasar después en la misma España. No había policías privadas, ni existían los enormes negocios actuales de seguridad y protección de las propiedades… España pasó de ser uno de los países europeos con mayor mortalidad infantil durante la república a estar prácticamente en cabeza en su disminución; la esperanza de vida se puso al nivel de los más avanzados, solo por debajo de Suecia, Japón y quizá alguno más.

Comparados con la actualidad o con otros países europeos también eran muy bajos los índices de fracaso matrimonial y familiar, y de los duros y desequilibradores efectos que esos fracasos suelen tener en los hijos y en los propios cónyuges. No existía el divorcio, pero sí la separación, con índices asimismo pequeños. Para establecer el divorcio, sus partidarios argüían que había muchos cientos de miles matrimonios esperando ansiosamente la ley, pero cuando la ley se estableció la aprovecharon solo una pocas decenas de miles (esto no es un argumento contra la ley del divorcio, sí contra los embustes con que la defienden los “progresistas” –muy frecuentemente ateos–, como si la abundancia de divorcios fuese algo excelente, un síntoma de modernidad). Poco a poco al principio, aceleradamente luego, el fracaso matrimonial ha aumentado hasta hacerse masivo, conforme la sociedad se ha ido descristianizando; como también han crecido la droga, el alcoholismo, los embarazos de adolescentes, la delincuencia en general, el asesinato de mujeres a manos de sus parejas o cónyuges, o el número de presos (que se ha triplicado y aun sería mucho más abundante si las leyes no fueran tan comprensivas con los delincuentes y a menudo injustas con las víctimas).

Hubo otros logros a considerar para hacer comparaciones objetivas: el analfabetismo quedó prácticamente erradicado, la enseñanza superior comenzó a hacerse masiva, la creatividad cultural era seguramente superior a la de hoy (baste comparar a los principales escritores de entonces con los actuales, por decir algo), la enseñanza, aun si mediocre, no había alcanzado la degradación actual. Si por calidad de vida entendemos algo más que índices de consumo, la de España era bastante alta (Franco, un balance histórico). Faltaban las libertades políticas, pero, como observó Julián Marías y puede recordar cualquier persona desprejuiciada, había una gran libertad personal, algunos de cuyos aspectos mencionó Solzhenitsin para inmensa irritación de los progres de entonces.

Estos hechos, pues lo son, no constituyen un argumento en pro de un estado católico o de la vuelta al franquismo, desde el momento en que no son exclusivos de ellos. Pero sí conforman un argumento que impone la cautela, por lo menos, ante las alegrías ateoides y demagógicas tan en boga. Un estado laico y democrático, único concebible hoy, no debe echar por tierra los logros del pasado, sino reconocerlos y construir sobre ellos. No debiera repetirse el error de la república, la cual, como he explicado en La quiebra de la historia progresista, se empeñó en negar y destruir los muchos avances del país durante la dictadura de Primo de Rivera, convirtiéndose en un régimen retardatario bajo las consignas de una supuesta democracia anticatólica.

Sin duda estas son cuestiones cruciales para enfocar nuestro presente y nuestro futuro. Y para abordarlas correctamente deberemos superar bastante tópicos. Los tópicos creados y divulgados masivamente por los héroes de los cien años de honradez y los del tiro en la nuca y sus cómplices, por los seguidores de las banderas del GULAG y de la tricolor. Lo cual debiera servirnos de advertencia previa a la hora de prestarles atención.

lunes, 4 de junio de 2007

La Eucaristía, un misterio que vivir y que ofrecer al mundo

La exhortación apostólica postsinodal de Benedicto XVI insiste en la liturgia y el carácter misional de la Eucaristía

El texto que acaba de publicar Benedicto XVI, una "exhortación apostólica postsinodal" sobre la Eucaristía (llamada también más comúnmente "Misa") titulada Sacramentum caritatis (Sacramento de la caridad), es la conclusión del sínodo de la Eucaristía que habá reunido en octubre de 2005 a los delegados de los obispos del mundo entero.

Habían establecido y propuesto al Papa una lista de 50 proposiciones sobre la manera de celebrar y renovar este sacramento, "fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia". Benedicto XVI retoma la mayor parte de esas proposiciones, reformulando a su manera las diversas indicaciones pastorales lanzadas por el sínodo.

Misterio que creer

La primera parte de este texto, muy teológica, insiste en el misterio eucarístico "misterio de la fe por excelencia" del cual la Iglesia y el cristiano sacan el amor que Dios le da. En la Eucaristía Dios se revela, Cristo "nos atrae a Él", en ella el cristiano encuentra su dinámica de vida. Partiendo de ahí, Benedicto XVI recuerda cómo los 6 sacramentos de la Iglesia tienen un vínculo directo con la Eucaristía. En particular el del matrimonio: "la Eucaristía fortifica de una manera inagotable la unidad y el amor indisoluble de todo matrimonio cristiano". Con una consecuenica directa, y dolorosa, la imposibilidad para los divorciados vueltos a casar de tener acceso a este sacramento "porque su estado y condición de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significado y puesto en obra en la Eucaristía".

Al mismo tiempo, Benedicto XVI subraya "el sentido profundo del celibato sacerdotal, conformación particular con el estilo de Cristo mismo". Confirma "el carácter obligatorio para la tradición latina".

Misterio que celebrar

La segunda parte, más pastoral, recuerda que la celebración de la Misa debe hacer resplandecer este misterio por el cual Dios se da y nos atrae a Él. "La belleza de la liturgia forma parte de este misterio". Se deduce una serie de prescripciones sobre "el arte de celebrar": armonía del rito, vestimentas litúrgicas, habilitación del lugar sagrado, lectura de los textos, cantos, músicas, homilía (¡«se evitarán las homilías abstractas y generales»!), gesto de paz (¡permanezcamos sobrios en nuestros abrazos!), todo debe estar ordenado en vista de una celebración orante, recogida, y vivida intensamente. Sin olvidar la utilización del canto gregoriano y el uso de la lengua latina para las grandes celebraciones.

Santificación del mundo

Pero por supuesto a propósito de la adoración eucarística y en la última parte de este texto sobre la forma eucarística que debe tomar la vida cristiana, las palabras de Benedicto XVI se vuelven más personales, y a menudo emocionantes: "En compañía de Cristo, en la adoración ante el sagrario, nos dice, puede madurar una acogida profunda y verdadera. Y efectivamente por este acto personal de encuentro con el Señor madura enseguida la misión social que está encerrada en la Eucaristía". Pues la comunión del cuerpo y la sangre de Cristo nos transforma, nosotros "somos misteriosamente cambiados por Él", y toda nuestra vida se convierte en «eucaristía», que ofrecemos a Dios, en todos sus componentes, comprendidos aquí en la preocupación que llevamos a la salvaguardia de la creación.

Es propio del cristiano, pues, comunicar al mundo la amistad ligada con Cristo: "una eucaristía que no se traduce en una práctica concreta del amor está truncada en sí misma". Misterio que descubrir, que celebrar y que testimoniar, la Eucaristía está por tanto en el corazón de la vida cristiana. Debe impregnar nuestra vida, volvernos alegremente permeables al amor de Dios y ayudarnos a dar testimonio de su presencia.

(original en francés; traducción mía)

La parroquia laica y atea

Copio uno de los editoriales de hoy de Libertad Digital sobre el problema de la "parroquia roja" de Madrid:

Posiblemente sin quererlo, Pedro Zerolo ha ofrecido la mejor justificación que podría tener el Arzobispado de Madrid para cerrar las actividades litúrgicas de la parroquia de San Carlos Borromeo, al asegurar que, siendo laico y ateo, su cura es Enrique de Castro y su parroquia la de Entrevías. Una iglesia para cuya comunidad no es necesaria la fe en Cristo sino la fe en la ortodoxia izquierdista puede ser un excelente centro de divulgación de la doctrina marxista, pero no del Evangelio.

Hoy ha tenido lugar la primera celebración que, tras la oficialización del cierre, no cabe considerar ya como litúrgica. El problema tanto de los curas de Entrevías como de Leonardo Boff, que acudió a animar la velada con sus palabras, es que aseguran pertenecer a un club cuyas reglas violan una y otra vez. Así pues, el teólogo de la liberación asegura que para reunirse no hace falta "la Iglesia, el Papa o las autoridades" sino sólo el Evangelio. Doctrina muy respetable, pero que es uno de los puntos básicos de las creencias protestantes, no católicas. Del mismo modo, la insistencia en realizar una celebración pese al cierre decretado por el Arzobispado demuestra que los sacerdotes de San Carlos Borromeo no están dispuestos a obedecer lo que decidan sus superiores, que son los encargados de tomar las decisiones en lo que se refiere a la organización del culto y del apostolado.

La razón por la que, pese a reconocer con sus palabras y actos que no desean permanecer en la Iglesia Católica, siguen aún insistiendo en formar parte de ella es porque pesa más en ellos la insistencia de la fe marxista en la necesidad de infiltrar las "organizaciones burguesas". Que es la única razón por la que los titiriteros primero, y Zerolo y Bono después, han acudido a San Carlos Borromeo. Algo mal estarán haciendo en esa parroquia, desde el punto de vista meramente cristiano, cuando no dejan de rendirles pública pleitesía los fariseos de la política.