domingo, 9 de septiembre de 2007

El bautismo: el sentido de las cinco etapas simbólicas (II)

(Viene de la entrada anterior)

(
original en francés; traducción mía)

Bautismo del niño

El celebrante os pregunta, una nueva vez, si deseáis el bautismo de vuestro hijo. Después de vuestra aquiescencia vierte, por tres veces, el agua sobre la frente del niño. Pronuncia la fórmula milenaria: "Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". Cantando el Aleluya, dejáis explotar vuestra alegría, la alegría del Resucitado.

El santo crisma
El celebrante expande este aceite perfumado. San Pablo explica que los cristianos deben respirar el "buen olor de Cristo". El nombre de Cristo viene de la misma palabra que santo crisma. Cristo ha recibido la unción de Dios, Él es el Mesías, el "salvador" esperado.

El vestido blanco
Podéis revestir entonces a vuestro hijo con un vestido blanco o una capa blanca. La blancura traduce la vida nueva de Cristo transfigurado, de Jesús Resucitado...

La vela
La luz, encendida en el cirio pascual es entregada al padre o al padrino. La vela indica que vuestro hijo deberá crecer a la luz de esta vida nueva. Por este bello resplandor vuestro hijo, desde ahora, es iluminado.

Envío de la asamblea y firma de los registros
Podéis confiar vuestro hijo a a María, madre de Jesús, cantando un Ave María u otro canto a la Virgen. Después, firmar los registros con el padrino y la madrina. Desde ahora en la vida de todos los días tendrán que dar testimonio su alegría de creer junto al nuevo bautizado.

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