sábado, 22 de diciembre de 2007

Cristianismo moderno: ¿dónde está el error?

Luigi Accattoli (original en italiano; traducción mía)

Vamos a ver la pregunta sobre qué quería proponer el papa con la invitación a desarrollar una autocrítica del cristianismo moderno (ver entrada anterior): por qué en la encíclica él que no esboza la autocrítica y no encontramos precedentes explícitos en las publicaciones del cardenal Ratzinger. Cinco días de reflexiones me han llevado a formular estos cinco puntos firmes: 1. dice "cristianismo" y no Iglesia católica y tampoco Iglesias cristians, o Santa Sede u otro sujeto histórico preciso; creo por tanto que se debe mirar lo más ampliamente psoible a todo el mundo cristiano y al conjunto de sus manifestaciones; 2. dice "cristianismo moderno" y no "contemporáneo", o "ecuménico", o "de los últimos dos siglos"; deduzco de ello que también históricamente optó por el campo amplio; 3. en la indicación de personajes y cuestiones parte de Francis Bacon: quizá quiere decirnos que debemos mirar a la entera modernidad entendida en el sentido más amplio; como queriendo decir que deberemos tener presente el último medio milenio; 4. como temas de la autocrítica señala la reducción de la esperanza a la perspectiva individual y ultraterrena, la concentración exclusiva del empeño cristiano en la formación de las personas y sobre las virtudes: deberemos por tanto llevar las indagaciones sobre orientaciones de lejos perseguidas por todo el mundo cristiano; 5. habría que esclarecer en conclusión toda posibilidad de indivuduar un objetivo aproximado y particular de la autocrítica, como el "espíritu conciliar", o la "elección religiosa" de la Acción católica, o la espiritualidad del clero y de los religiosos tal como se llegó a determinar a continuación de las limitaciones disciplinarias tras la crisis modernista, o las orientaciones del mismo modernismo. Debemos mirar por tanto ampliamente y andar mucho para recoger el espíritu de la propuesta del papa. El mundo empujaba a los cristianos a ocuparse de los destinos individuales de las personas y los cristianos -casi sin darse cuenta de ello- se movieron en aquella dirección. Por ejemplo -como decía el profesor Arsenio Frugoni cuando yo frecuentaba sus lecciones de Historia medieval en la Sapienza- si un muchacho practicante de veinte años hubiera consultado un manual de moral durante la segunda guerra mundial para saber qué decía el "cristianismo" para sus elecciones de vida, "habría encontrado un volumen entero sobre la moral sexual y media página sobre la guerra". Es sólo un ejemplo, pero un ejemplo claro de repliegue de los destinos colectivos a los individulaes, de concentración sobre la salvación ultraterrena y de olvido de la dimensión social del dogma. La misma opción habían realizado todas las Iglesias y desde hacía tiempo. Lo indico como una línea roja para la investigación.

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