miércoles, 5 de diciembre de 2007

Darwin, el evolucionismo y el hombre fruto del azar

Andrea Tornielli (original en italiano; traducción mía)

Los visitantes de este blog habrán tenido oportunidad de leer la encendida discusión (no la he visto aún en realidad casi... encendidas), originada de la encíclica "Spe salvi" de Benedicto XVI, con respecto al origen del hombre. Quisiera decir la mía y recordar que aquello que aparece comprobado científicamente es la evolución, o sea la transformación de las especies vivientes. El evolucionismo, o sea la teoría que quiere interpretar y explicar la evolución, en cuanto a comprobaciones científicas permanece como una hipótesis. Del mismo modo esta probada científicamente la microevolución, o sea las diversidades cualitativas y cuantitativas existentes entre las especies vivientes, resultantes de la combinación diversa de los mismos elementos. Pero no está demostrada la macroevolución, o sea la aparición de especies vivientes absolutamente nuevas debidas al originarse novedad orgánica. Los más recientes descubrimientos de la genética, mientras confirman las leyes de Mendel (o sea la existencia de normas que con exactitud describen los mecanismos de la transmisión de los caracteres hereditarios de un individuo a otro), no confirman del todo la casualidad a través de la cual se verificarían la selección natural segúna la concepción darwiniana. Ante esta evidencia, los neodarwinistas han reformulado su teoría, sosteniendo que la selección natural se verificaría haciendo que se transmitan sólo las mutaciones genéticas más adecuadas a la supervivencia: sólo dejando transcurrir periodos de tiempo larguísimos se podrían constatar cambios apreciables en la especie. Esta nueva “teoría sintética” es comúnmente aceptada, pero los paleontólogos estadounidenses Jay Gould y Niles Eldredge, evolucionistas pero adversarios del lentísimo gradualismo, creen por el contrario que la aparición de nuevas especies acontecería de manera contraria, o sea con rapidez, por saltos. Ni siquiera estas dos hipótesis contrapuestas -evolución lenta y evolución veloz- están documentadas científicamente. Dicho esto, como cristiano me atengo al principio del realismo: la realidad viene antes que la teoría. Hasta que no sea probado científicamente el evolucionismo neodarwinista, permanece como una hipótesis que se puede discutir, tanto más cuanto no aparece sufragada por los más recientes descubrimientos sobre el ADN. No se trata aquí de introducir argumentos filosóficos-metafísicos (como pretenden hacer por otra parte los negadores de la existencias de Dios que de paleontólogos se improvisan teólogos): come creyente non tengo ninguna dificultad en aceptar que el acto creativo de Dios haya sido el arranque inicial a la materia y las leyes que han llevado al nacimiento del hombre. Lo que no puedo aceptar como dato adquirido científicamente son teorías que por el momento no responden a los requisitos científicos. No se trata aquí de hacerse los “creacionistas”, sino de atenerse a los hechos. Perdonad si lo digo, pero me parece esta una posición más laica que la de los muchos dogmatismos de quien pretende asegurar como un dato de hecho documentado y atestiguado que la jirafa es el resultado evolutivo del atílope necesitado de alcanzar las ramas más altas (incluso no se comprende por qué tuvo que cambiar también el color de la piel) o que la aparición del hombre es solamente fruto del azar.

2 comentarios:

Laura dijo...

a)Lo que comenta sobre la jirafa no es la explicación en función de las teorías evolucionistas de Darwin, sino de las hipótesis de Lamark no aceptadas por la ciencia.
b)Las hipótesis que denomina "evolución lenta" y "evolución veloz" no son contrapuestas. La mayor parte de los científicos especializados en evolución considera que ambas coexisten, actúan y han actúado a lo largo de la historia.
c)Me parece...como poco ingenuo decir que los más recientes descubrimientos en el área de la Genética confirman las leyes de Mendel, pero eso es largo de explicar y tampoco viene muy a cuento. Decir que los descubrimientos genéticos actuales no confirman la evolución, me parece puro desconocimiento.

Creo que el darwinismo, el neodarwinismo, la propia TEORÍA de la Evolución son discutibles, porque no son dogmáticas y eso las hace discutibles. Es lo bueno que tiene lo no dogmático.
Pero creo que para discutir de un tema hay que conocerlo. Con esto me refiero a conocer los mecanismos de evolución, selección, mutación, comportamiento del ADN, características físico-químicas del ADN, mecanismos de reproducción, relación genotipo-fenotipo, relación fenotipo-supervivencia y posibilidad de reproducción, elementos ambientales variantes a lo largo de la historia de la tierra, etc,etc,etc.

O lo que es lo mismo: Si yo no voy por ahí diciendo que Dios no existe tan sólo porque yo no lo he visto y no soy tan prepotente como para pensar que lo sé todo y lo entiendo todo y ni se me ocurriría tener la osadía de plantear esa duda sin antes informarme, leer la biblia, conocer a personas con verdadera fe, estudiar sobre los posibles milagros y obras de Dios, etc NUNCA ENTENDERÉ que quienes no saben de ciencia lo suficiente se atrevan a poner en duda la evolución (o, dado que los diferencia, el evolucionismo).

Y, sí, ya sé que hay científicos que ponen en duda la evolución y seguro que me puede dar todos los nombres: diez, veinte... Lo que no me puede dar es el nombre de todos los expertos que son evolucionistas porque son todos menos esos. Demasiados para nombrarlos.

Armando Leonel Silverio dijo...

Laura, no creo que el autor este cuestionando la evolución, sino la explicación darwinista de la evolución. No hay por qué sulfurarse, la verdad manda aceptación.

Dice usted que conoce científicos que ponen en duda la evolución. Es posible, pero dado que es común confundir evolución con teoría de la evolución, me pregunto si lo que querrá decir es que conoce científicos que cuestionan la síntesis evolutiva actual. Si ese es el caso, permítame recordarle que cuestionamientos científicos a las hipótesis neodarwinistas abundan en estos días, y el fenómeno seguirá extendiéndose. Es inevitable, mi estimada, la reducida capacidad explicativa de la Selección Natural [una tautológica irresoluble dada la enorme cantidad de factores que limitan la vida y su diversidad], la imposibilidad de demostrar, científicamente, la aleatoriedad irreducible de la totalidad de las mutaciones, y la dinámica misma de la ciencia, hacen del neodarwinismo una explicación precaria la evolución de la vida.