sábado, 22 de diciembre de 2007

¿Es De Lubac el inspirador de la crítica benedictina?

Luigi Accattoli (original en italiano; traducción mía)

Creo que he encontrado al inspirador de la autocrítica del cristianismo moderno propuesta por Benedicto con la nueva encíclica (ver las dos entradas anteriores): es Henri de Lubac. En la introducción a Catolicismo (citado por el papa Ratzinger en la nota 10 de la encíclica) él escribía así en 1937: "Se nos reprochará ser individualistas también a nuestro pesar, a causa de la lógica de nuestra fe, cuando en realidad el catolicismo es esencialemente social. Sin embargo, ¿no es también un poco culpa nuestra si un tal malentendido ha podido nacer y ha echado raíces, y si aquel reproche está tan difundido?" (p. 9 de las ediciones Studium de 1964). Y he aquí un pasaje de la encíclica, en el número 16, bajo el titulito "La transformación de la fe-esperanza cristiana en el tiempo moderno", que recuerda las palabras del teólogo francés: "¿Cómo ha podido desarrollarse la idea de que el mensaje de Jesús es estrictamente individualista y dirigido sólo al individuo? ¿Cómo se ha llegado a interpretar la « salvación del alma » como huida de la responsabilidad respecto a las cosas en su conjunto y, por consiguiente, a considerar el programa del cristianismo como búsqueda egoísta de la salvación que se niega a servir a los demás? Para encontrar una respuesta a esta cuestión hemos de fijarnos en los elementos fundamentales de la época moderna. Estos se ven con particular claridad en Francis Bacon...". Por tanto objeto central de la autocrítica benedictina no es el Vaticano II y el conectado catolicismo dialogante como ha hipotizado por ejemplo Antonio Socci, si se trata -literalmente- de una cuestión formulada un cuarto de siglo antes del comienzo de aquel concilio.

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