domingo, 21 de junio de 2009

El canto y la participación en la Misa

En la reforma tridentina se procuró la participación en la celebración contemplando la acción y el desarrollo de la misma como describía Romano Guardini en la catedral de Monreale (Sicilia):
La sagrada ceremonia se prolongó durante más de cuatro horas, sin embargo siempre hubo una viva participación. Hubo modos diversos de participación orante. Uno se realiza escuchando, hablando, gesticulando. Otro por el contrario se desarrolla mirando. El primero es bueno, y nosotros los del Norte de Europa no conocemos otro. Pero hemos perdido algo que en Monreale todavía existía: la capacidad de vivir-en la-mirada, de estar en la visión, de acoger lo sagrado por la forma y por el evento, contemplando.
Así, por ejemplo el altar mayor de la catedral de Jaén estaba diseñado para ser visible desde cualquier punto de la catedral, para que cualquiera pudiera participar de la celebración contemplándola.
Pues como decía, una forma de participación es el canto en la Misa, pero el problema es sobre todo cuando un solista o un coro canta temas que no pueden ser cantados por todos, v.gr. un tenor o canciones rocieras, con lo cual lo que realmente hace es dar un concierto: la asamblea no participa sino que escucha simplemente. Recuerdo una ocasión en que uno de estos coros cantó durante la entrada de la Misa una canción entera, unos cinco minutos, esperando todos a que terminaran de cantar.
Realmente nos hace falta a todos una catequesis, además de conversión, para que podamos celebrar dignamente los misterios del Señor y entendamos bien qué es la participación en las celebraciones sagradas.

2 comentarios:

El tío Maset dijo...

Sí. Estoy totalmente de acuerdo con lo que usted dice sobre el canto en la Liturgia Eucarística. Es el pueblo quien debe participar en la mayoría de los cantos de la Misa porque ésta debe ser participativa a tope.
Respecto a los problemas de que se sepan los cantos, es cuestión de ir ensayándolos unos minutos antes de iniciarse las distintas Eucaristías a celebrar para que el pueblo participe. El tema de los solistas o de los cantos a cargo de corales, efectivamente, serían un concierto. Otra cosa es que el solista o el coro cantasen junto con el pueblo apoyándolo en sus cantos o que el solista tuviese una intervención corta dentro del canto del pueblo (por ejemplo, el canto de una antífona breve).
Me adhiero completamente al contenido de esta entrada que casualmente he abierto a través de una búsqueda de imágenes para un trabajo de religión católica. Mis cordiales felicitaciones por el blog. ‘El tío Maset’.

El pescador dijo...

La función del coro debe ser la de orientar y sostener el canto de la asamblea, no la de dar un concierto en el que la asamblea sólo escucha pero no puede cantar por el tipo de canciones o de música.