lunes, 7 de diciembre de 2009

¿La Cruz indeseable?

(Original en francés; traducción mía)
Viento de locura sobre Roma, después de la condena de Italia por la Corte europea de Derechos humanos (CEDH) por la presencia del crucifijo en las aulas de clase. Por una vez, el país aparece unánime para considerarse ofuscado, incluso manchado, por esta amonestación. Aquí la menor oficina, taller, taquilla, mostrador, la menor tienda o farmacia cuenta al menos con un crucifijo si no dos. Sin olvidar las inevitables imágenes del Padre Pío, omnipresentes. Ayer por la tarde, en el restaurante donde festejábamos un aniversario, el patrón nos ha regalado un calendario publicitario impreso por encargo suyo: a cada mes corresponde una foto de gran formato del Papa, algunas de las cuales son casi enternecedoras. Y el dicho patrón nos ha hecho la exégesis del calendario durantes sus buenos diez minutos. Sin embargo, ni el restaurante, ni el patrón eran beatos. Me diréis: “El Papa no es la cruz”, y tendréis razón. Pero ¡eso es Italia! Entonces yo me pregunto, visto desde Roma, si no debería modificar mis tarjestas de visita: “La Croix” [“La Cruz”], como título de un diario, bien podría parecer inútilmente provocador, no respetuoso con las diferencias, incluso proselitista. Dudo…
publicado por Fréderic Mounier

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