viernes, 18 de junio de 2010

Las mentiras anticatólicas, a cuento de la metedura de pata de la foto de Ratzinger “nazi”

Andrea Tornielli

(original en italiano, traducción mía)

En su ensayo autodefinido “documentadísimo”, el periodista-escritor Eric Frattini habla de una imagen en la cual un joven Papa hace el saludo hitleriano con los hábitos puestos. Pero es falso: el otro brazo está “cortado”

Esa imagen un poco inquietante es exhibida en la red como la prueba de cargo: Joseph Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, no estuvo sólo inscrito a la fuerza en la Hitlerjugend, como él mismo ha contado en su autobiografía, sino que estaba tan convencido de la ideología hitleriana que hizo el saludo nazi incluso mientras vestía los ornamentos sacerdotales. La foto, recogida por muchos sitios de internet y metida en breves vídeos en Youtube, representa a un Ratzinger jovencísimo, delgado, con pelo negro, con la mirada seria y apenada, mientras viste la estola sacerdotal y no obstante alza convencido el brazo derecho con la mano extendida. Una de tantas meteduras de pata antiratzingerianas, como se encuentran a espuertas navegando por internet, pero que desde hace algunos días ha recibido su consagración escrita ni más ni menos que en un “ensayo documentadísimo y estremecedor” –como se lee en la contraportada- un libro-investigación escrito por Eric Frattini, “profesor universitario, periodista y escritor ecléctico, apasionado de la historia y de la política”, autor de una veintena de volúmenes, algunos de los cuales dirigidos contra el Vaticano. Su última criatura es I papi e il sesso [Los papas y el sexo] (ed. Ponte alle grazie).

No es éste el lugar para citar las innumerables perlas presentes en el texto, que denotan el  escaso conocimiento que el autor tiene de la materia tratada, y nos referimos –obviamente- a la historia de la Iglesia, no a la del sexo. Para atraer la atención, en la página 377, está la cita de la existencia de una foto “en la cual se ve al futuro Papa vestido de sacerdote mientras hace el saludo nazi”. Qué relación tiene el argumento nazi con el tema principal del libro –el sexo- no es conocido, aunque parece evidente que Frattini, no consiguiendo encontrar nada que pueda acercar al actual Pontífice a cualquiera de sus lejanos predecesores de costumbres no irreprensibles, haya querido presentarlo al menos como un nazi.

Frattini, siendo “profesor universitario” además de “apasionado de la historia”, como se lee en la autobiografía en el inicio del volumen, a la foto de Ratzinger que parece hacer “Heil Hitler!” ha querido dedicar también una nota a pie de página (número 28, pág. 426) que afirma: “El autor no ha conseguido remontarse a la persona que hizo esta segunda foto, en la cual Ratzinger está retratado vestido de sacerdote mientras hace el saludo nazi, ni verificar si se trata de un fotomontaje. La fotografía podría haber sido realizada entre 1944 y 1945, cuando el futuro Papa tenía diecisiete o dieciocho años”.

En efecto, en vez de buscar en los archivos al autor de la foto, habría bastado con navegar algunos minutos por internet, para darse cuenta de la metedura de pata, es más del corte táctico. Habría bastado una consulta a la enciclopedia, el sitio en internet de la Santa Sede o bien Wikipedia para descubrir que el actual Pontífice fue ordenado sacerdote en Freising el 29 de junio de 1951, por tanto seis años después del fin del Tercer Reich y de la guerra. Algunos “clic” más con el ratón, sin tener que consultar polvorientos archivos (basta escribir en un buscador las palabras clave “Ratzinger” y “1951”), le habría permitido descubrir que aquello foto fue hecha en los días inmediatamente posteriores a la ordenación sacerdotal, cuando Joseph Ratzinger, junto a su hermano mayor Georg, también ordenado sacerdote el mismo día, y a un sacerdote nuevo originario del pueblo, Rupert Berger, celebraron su primera Misa en Traunstein, en la parroquia de San Osvaldo. La presunta foto nazi es en realidad un tarot: en el original –localizable fácilmente en internet- se ve muy a Ratzinger, junto al hermano que impone ambas manos para bendecir a los fieles. Por tanto no hacía ningún saludo romano o nazi, por otra parte fuera de tiempo, sino que simplemente bendecía. Obviamente revestido de la estola sacerdotal. No hay que suscribir al menos en parte la presentación quizá un tanto triunfal que el editor ha puesto en la contraportada: el volumen de Frattini no es “documentadísimo” sino  ni siquiera documentado. Permance, en cambio, inequívocamente “estremecedor”. Sí, que continúa dando crédito a ciertas meteduras de pata anticatólicas.

2 comentarios:

Arturo Ruiz Ortega dijo...
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Anónimo dijo...

Estimados amigos, la polémica esta servida, incluso con ustedes que se hacen eco de una noticia salida en Italia. La foto a la que se refieren no fue ni siquiera publicada en mi libro 'I Papi e Il Sesso' (Ponte alle Grazie) porque me pareció muy sospechosa y por eso no fue publicada. Lo que yo explico en el libro es que esta fotografía estaba circulando por Internet sin conocer siquiera su autoría.
Pero como siempre se dice no hay nada como buscar una piedrecita para no darse cuenta de la ver la gran montaña.
Un saludo cordial
ERIC FRATTINI
ericfrattini@gmail.com