jueves, 25 de noviembre de 2010

En los mártires se renueva la Pasión de Cristo


Desde los tiempos apostólicos, los cristianos han sido perseguidos, como el Señor, y así entendió siempre la Iglesia la persecución: en los mártires se renueva la pasión de Cristo, tal como el Señor le reveló a Saulo en el camino de Damasco (Hechos 9, 1-5):

Saulo, respirando amenazas contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco autorizándolo para llevar presos a Jerusalén a cuantos secuaces del Camino encontrase, hombres y mujeres. Iba de camino, ya cerca de Damasco, cuando de repente lo deslumbró una luz celeste. Cayó en tierra y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Contestó: ¿Quién eres, Señor? Le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues
De ahí la costumbre de poner en los altares las reliquias de un mártir, o al menos de un santo, que sigue la costumbre de hacer los altares sobre las tumbas de los mártires, v. gr. el altar de la basílica de San Pedro, ya que en la Misa se renueva la muerte y resurrección del Señor tal como hicieron los mártires con su muerte.

No hay comentarios: