sábado, 6 de agosto de 2011

Pinturas de Cristo en el Museo del Prado



Distintas representaciones de la imagen de Cristo en dieciocho grandes obras maestras de la pintura, incluido El Descendimiento, de Caravaggio, actual 'Obra invitada' del Museo, procedente de los Museos Vaticanos.

Van recorriendo los misterios de Jesucristo: desde el Hijo de Dios en la gloria eterna (el Pantocrátor que aparece primero), la Anunciación, la Adoración de los Magos, su infancia (Jesucristo con San Juan Bautista,  el buen pastorcito, Jesucristo entre los doctores del templo), la Última cena (el lavatorio de los pies y la cena pascual), la Pasión (la mejor representada para mi gusto: el trono de gloria de Ribera -la representación de la Trinidad con Cristo muerto, que muestra cómo también Dios Padre y Dios Espíritu Santo experimentaron la humanidad y sus sufrimientos a través de la humanidad de Dios Hijo) y la Resurrección:
Tened los mismos sentimientos del Mesías Jesús, el cual, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de ser igual a Dios; sino que se vació de sí y tomó la condición de esclavo, haciéndose semejante a los hombres. Y mostrándose en figura humana se humilló, se hizo obediente hasta la muerte, una muerte en cruz. Por eso Dios lo exaltó y le concedió un nombre superior a todo nombre, para que, ante el nombre de Jesús, toda rodilla se doble, en el cielo, la tierra y el abismo; y toda lengua confiese para gloria de Dios Padre: ¡Jesucristo es Señor! (Filipenses 2,5-11).

Ambientación musical: Réquiem en Re menor (K626), Wolfgang Amadeus Mozart, interpretado por la RIAS Symphonie Orchester (bajo licencia Creative Commons CC BY-NC-SA 2.5).

1 comentario:

Pedro Manuel dijo...

Es una pena que no se vaya, al mismo tiempo de la reprodución, informando de los autores. Por lo demás siempre es maravilloso que, de cualquier modo, esté Cristo presente.