sábado, 16 de marzo de 2013

El sueño de Francisco


Sandro Magister (original en italiano; traducción mía)

La elección de un papa que ha tomado el nombre de Francisco conduce irresistiblemente al santo de Asís y a un fresco de Giotto.

Es el fresco que representa un sueño del papa Inocencio III. El cual ve a san Francisco mientras sostenía con sus espaldas la Iglesia, en peligro de venirse abajo.

“Francisco, ve y repara mi casa”. Según las fuentes franciscanas fueron estas las palabras que el crucificado de la derruida iglesia de San Damián dirigió al santo.

Francisco obedeció. Y con él la cristiandad vivió un florecimiento de purificación, de obediencia plena al papado, de fidelidad cristalina a la doctrina, de humildad, fraternidad, castidad, las virtudes que también hoy la Iglesia está llamada a poner en práctica con renovada dedicación.

Con la elección del nombre de Francisco, el nuevo papa Jorge Mario Bergoglio ha enunciado ya su programa.

Un programa que era también el sueño de su amado predecesor de nombre Benedicto.

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