domingo, 1 de septiembre de 2013

El Juicio Final en el Arte: dos ejemplos

En esta entrada pretendo mostrar la representación de Cristo Juez en dos ejemplos del Arte: el tímpano románico de la iglesia de Santa María la Real de Sangüesa (Navarra, España) y otra más conocida: el Juicio Final de Miguel Ángel, que no hace falta decir que es el fresco de la Capilla Sixtina.



En ambas representaciones, Cristo Juez aparece sin túnica porque ha resucitado y así nos muestra las llagas, especialmente la del costado (que se aprecia mejor en el fresco de Miguel Ángel). En el tímpano de Sangüesa además, Cristo va coronado, lo que quiere decir que puede hacer el Juicio Final porque es Rey del Universo, además de juez de vivos y muertos, y todo esto es porque ha muerto y ha resucitado: "Yo soy el primero y el último, el que vive; estuve muerto y ahora ves que estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y el abismo" (Apocalipsis 1,17-18). En la Capilla Sixtina, los símbolos de la Pasión (columna, lanza, cruz, corona de espinas) rodean a Cristo.


 


En el tímpano se ve cómo los ángeles tocan las trompetas para llamar a juicio a la humanidad; a la derecha de Cristo Juez están los bienaventurados, que van vestidos, y a la derecha los condenados, que están desnudos, y como se ve en la primera imagen, a la derecha abajo, van cayendo al infierno.

También en los siguientes detalles de Miguel Ángel se ven a los ángeles tocando las trompetas...

A los bienaventurados que resucitan para ser elevados junto a Cristo...

Y a los condenados arrojados al infierno...

Finalmente, debajo de toda la escena del tímpano aparecen los doce apóstoles, que junto con la Virgen son los cimientos de la muralla de la Jerusalén celestial, y como son doce apóstoles, de acuerdo con las 12 tribus de Israel, ellos también las puertas de la Jerusalén del cielo: "Me trasladó en éxtasis a una montaña grande y elevada y me mostró la Ciudad Santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, de Dios, resplandeciente con la gloria de Dios. Brillaba como piedra preciosa, como jaspe cristalino. Tenía una muralla grande y alta, con doce puertas y doce ángeles en las puertas, y grabados [los nombres] de las doce tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, a occidente tres puertas. La muralla de la ciudad tiene doce piedras de cimiento, que llevan los nombres de los doce apóstoles del Cordero" (Apocalipsis 21,10-14). Los doce ángeles aparecen debajo de los bienaventurados y de los condenados (en este lado que vemos a nuestra derecha, el último ángel empuja a los condenados al infierno, con las alas desplegadas).

En el fresco de Miguel Ángel, algunos apóstoles rodean a Jesucristo (a su derecha: San Pedro devolviéndole las llaves, San Bartolomé con su piel desollada; a su izquierda: San Andrés con la cruz en aspa). La novedad es que también aparecen varios mártires (San Lorenzo con la parrilla y Santa Catalina de Alejandría con la rueca, San Sebastián con las flechas en la mano), porque en los mártires se renueva la Pasión de Cristo.

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