jueves, 26 de diciembre de 2013

San Pedro del Vaticano: ¿Cómo era la primera basílica?

(original en italiano; traducción mía)

El 18 de noviembre del 333 fue inaugurada la antigua Basílica de San Pedro del Vaticano, que siglos después sería demolida para hacer sitio a la iglesia actual, de proporciones bien monumentales. Sin embargo, también la primera basílica era asombrosa. Veamos por qué.

Miniatura extraída del códice "Los triunfos de Carlos V" (British Library). A la izquierda se ve la antigua basílica de San Pedro.

(Textos extraídos de “La Basilica di San Pietro in Vaticano”, Franco Cosimo Panini Editore).

Construida entre el 317 y el 322, San Pedro del Vaticano era la más grandiosa de las basílicas hechas edificar por Constantino en el perímetro suburbano de Roma. Aquí surgían los restos del circo de Calígula, teatro de las feroces persecuciones cristianas ordenadas por Nerón, durante las cuales el apóstol Pedro había sufrido su martirio. Y justamente la presencia de la tumba de Pedro está en la base de la elección de edificar justamente aquí –lugar accidentado y con desniveles de más de 10 metros- la nueva basílica.


 La planta de la antigua basílica (en amarillo) en comparación con el Circo de Nerón y la actual basílica.

Un grabado de 1590 nos muestra la planta de la antigua basílica sobrepuesta a la de la nueva, ofreciendo numerosos indicios sobre la situación de toda la zona. Sobre el flanco izquierdo de la iglesia se alzaba el gran obelisco egipcio en granito que hoy está en el centro de la plaza de San Pedro; junto a él surgían dos mausoleos circulares de edad imperial, arrasados en los siglos XVI y XVIII. La fachada con tejados inclinados de la basílica tenía delante un pórtico cuádruple [n. del t. Espacio abierto circundado por los cuatro lados por pórticos], destinado principalmente a acoger a los peregrinos.


Planta de la basílica antigua y nueva (1590). Imagen sacada de “La Basilica di San Pietro in Vaticano”  (Franco Cosimo Panini Editore).

Esta reconstrucción del siglo XVIII nos muestra cómo debía presentarse presumiblemente la basílica al final de la Edad Media. En el centro del pórtico cuádruple vemos la Gran Piña, la gran escultura de bronce de edad romana que fue después cambiada al patio de Bramante.


Reconstrucción del siglo XVIII del complejo de la basílica. Imagen sacada de “La Basilica di San Pietro in Vaticano”  (Franco Cosimo Panini Editore).

La primera imagen de la fachada aparece en el siglo XI, y muestra el mosaico que representa al Cordero adorado por los 24 senadores mandado realizar por el cónsul Mariniano bajo los auspicios del papa León Magno.


La fachada antes de la reforma de Gregorio IX (siglo XI). Imagen sacada de “La Basilica di San Pietro in Vaticano”  (Franco Cosimo Panini Editore).

Algún tiempo después Gregorio IX (1227-1241) hizo sustituir la decoración de mosaicos de la fachada: como documenta esta acuarela de 1609 del pintor Domencio Tasselli, el cordero místico había sido sustituido por un Cristo en el trono, y la composición se había ampliado con la figura de María y de Pedro a los lados del Salvador, y de los Evangelistas entre las ventanas del segundo orden. A los pies del trono comparecía Gregorio IX arrodillado, con María abogada al lado en el acto de de interceder por él ante el Salvador. Entre los pocos fragmentos supervivientes de la decoración de mosaicos de la antigua San Pedro está justamente el retrato de Gregorio IX, hoy conservado en el Museo de Roma.


Atrio y fachada (acuarela de 1609). Imagen sacada de “La Basilica di San Pietro in Vaticano”  (Franco Cosimo Panini Editore).

Esta miniatura de Jean Fouquet representa a Carlomagno arrodillado en el centro de la nave de San Pedro mientras recibe la corona del papa en la noche de Navidad del año 800: se trata de la vista más antigua vista del interior de la basílica que se nos haya transmitido y, aunque procede del siglo XV, constituye un documento de primera importancia para hacerse una idea del espacio interno del edificio constantiniano, del cual registra los aspectos esenciales sobre la base de los recuerdos y de los probables diseños en persona que surgían en la estancia romana de Jean Fouquet. También los documentos confirman la verosimilitud "fotográfica" de la miniatura, que muestra los aspectos característicos del edificio: la división en cinco naves, la luminosidad de la vasta aula que contrasta con la oscuridad de las naves laterales,  la solemnidad de las columnas corintias, la grandeza del arco triunfal y la sombría cavidad del ábside. Incluso la terrorífica inclinación de las paredes ya medio inseguras (la de la derecha cuelga hacia el interior, la de la izquierda hacia el exterior) está documentada.



Jean Fouquet, "La coronación de Carlomagno en San Pedro" (Bibliothèque Nationale, París).

Exploramos ahora el interior de la basílica. En los tiempos más antiguos el hueco del ábside de la iglesia estaba decorado con un mosaico probablemente no figurativo, del cual no quedan restos, después sustituido por voluntad de Inocencio III (1198-1216) por una Traditio Legis y una Maiestas: la parte superior estaba dominada por un Cristo en el trono con san Pablo y san Pedro a los lados, sobre un fondo de cielo estrellado, mientras en la banda inferior doce corderos simbólicos se dirigían hacia un tronoi vacío, a cuyos lados figuraban la Iglesia Romana y el papa Inocencio III. Era la primera vez que un pontífice era representado en un papel tan central.


El mosaico del ábside (acuarela de alrededor de 1600). Imagen sacada de “La Basilica di San Pietro in Vaticano”  (Franco Cosimo Panini Editore).

En la decoración interior de la basílica trabajaron también artista de gran fama, como GiottoPietro Cavallini. Este último realizó los frescos con Historias de san Pedro y san Pablo que decoraban el pórtico de la basílica y del cual han sobrevivido sólo dos pequeños fragmentos con las cabezas de los santos. A Cavallini se debe también el mosaico de la sección central de la contrafachada, con bustos de pontífices, evangelistas y santos, ilustrada por esta acuarela del siglo XVII.


Pietro Cavallini, san Pedro y san Pablo (fragmentos de los frescos del pórtico de la antigua basílica).  Imagen sacada de “La Basilica di San Pietro in Vaticano”  (Franco Cosimo Panini Editore).


La contrafachada (acuarela de 1606). Imagen sacada de “La Basilica di San Pietro in Vaticano”  (Franco Cosimo Panini Editore).

Giotto por otro lado había realizado el gran políptico para el altar mayor, hoy conservado en la Pinacoteca Vaticana, y había ideado el célebre mosaico de la Navecilla, que hoy se encuentra en el pórtico de la basílica (distorsionado por una reconstrucción del siglo XVII) pero que originalmente se encontraba en el brazo oriental del pórtico cuádruple.


El políptico de Giotto (hoy en los Museos Vaticanos). Imagen sacada de “La Basilica di San Pietro in Vaticano”  (Franco Cosimo Panini Editore).


Mosaico de la navecilla ( a partir de un cartón de Giotto). Imagen sacada de “La Basilica di San Pietro in Vaticano”  (Franco Cosimo Panini Editore).

domingo, 8 de diciembre de 2013

San Pedro Pascual habló de la Inmaculada antes que el Beato Duns Scoto



Portada norte de la Catedral de Jaén (España), dedicada a la Inmaculada Concepción. Diseño de Juan de Aranda Salazar (1642), siendo obispo de Jaén el cardenal Baltasar Moscoso Sandoval (1619-1646). A los lados de la Inmaculada aparecen los reyes David y Salomón, quizás porque el Salmo 45,11-18 y en el Cantar de los Cantares 2,2; 4,7 (atribuidos a David y a Salomón, respectivamente) son textos que se refieren a la Inmaculada.

San Pedro Pascual, obispo de Jaén y mártir (+1300), defendió el privilegio inmaculista de la Virgen antes que el Beato Juan Duns Escoto. En el título 23 de su obra "Biblia Parva", escribe:

"Conviene, pues, entender y creer (y esto por especial gracia), que la mencionada Virgen es aquella de la que hablaban los Proverbios de Salomón, que antes de toda creación fue elegida, para que fuese la madre de Dios. Por lo tanto, esa Virgen vivió en todo tiempo en gracia de Dios. Por lo que, cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios determinó revelar esta concepción por medio del ángel Gabriel, y ello por gracia especial. Y quiso preservarla de pecado original (pues era mortal) y de toda otra injuria de mancha. Y ello lo obró por especial gracia, como quien de ella había tomado carne, quien había de ser bello y hermoso entre los hijos de los hombres, como ya había sido preanunciado. Y esto Dios lo hizo y lo pudo hacer por una gracia especial, como lo hizo con los tres muchachos que fueron arrojados al horno encendido. Pues, ¡cuánto más la Virgen María, elegida por Dios, que habría de concebir y dar a luz a su Hijo, fue preservada por Dios de toda mancha de pecado, tanto original, como mortal y venial! Por ello dice la Escritura: Como el lirio entre las espinas, así es mi amiga entre las hijas. Y en otro lugar la Escritura dice: Toda hermosa es mi amiga, y no hay mancha en ella. Se declara así esta concepción tan excelsa, la misma que permanece con el honor de la virginidad".

sábado, 7 de diciembre de 2013

Feliz día de San Ambrosio de Milán

(original en italiano; traducción mía)

Os presento un simpático San Ambrosio (mientras escribe inspirado por San Pablo) sacado del códice "Obras de San Ambrosio" (segundo cuarto del siglo XVI), Bibliothèque Mazarine, París.